Se avanzará en transformar a los municipios en los grandes gestores y administradores de los programas sociales del Estado. Traspasaremos directamente los fondos sectoriales a los municipios, con reglas de inversión general y de acuerdo a lineamientos que fije el Gobierno Central. Este traspaso de recursos irá acompañado de un mecanismo de rendición de cuentas desde los municipios al nivel central y a la ciudadanía. Así los resultados de la aplicación de los programas sociales serán evaluados tanto por el nivel central como por el local.
- Nuestro segundo eje busca hacer efectiva la autonomía administrativa para fijar plantas, organización interna y remuneraciones, respetando los derechos de los funcionarios municipales. Se ajustará la legislación vigente en orden a que los municipios puedan efectivamente hacer uso del mandato que les entrega la Constitución en esta materia. Se creará para el sector un sistema similar al de la Alta Dirección Pública, que atienda las necesidades de selección de personal por mérito en los gobiernos locales. Con esta iniciativa, los cargos municipales serán provistos mediante concursos en los estamentos técnicos, profesionales y jefaturas. Junto con ello, quien asuma el cargo de director o jefe de departamento deberá firmar contratos de desempeño.
- El tercer eje tiene como objetivo la descentralización fiscal: mayor autonomía para determinar las fuentes de financiamiento y mayor transferencia de recursos desde el nivel nacional al local. Para ello vamos a terminar con la práctica del Gobierno Central de no compensar y no entregar los recursos correspondientes a los gobiernos locales cuando éstos dejan de percibir el impuesto territorial, derechos de aseo o cuando se les delegan nuevas responsabilidades. Igualmente, el Estado pagará impuesto territorial por todos sus bienes raíces.
En relación al impuesto territorial, introduciremos reformas para que los municipios tengan un mayor rol en su determinación y recaudación. Se establecerán bases para una mayor democracia tributaria, que entre otras materias, considerará que un contribuyente afecto al impuesto de primera categoría o al global complementario que realice donativos para el desarrollo local pueda recibir un incentivo tributario.
Con respecto al Fondo Común Municipal, aumentaremos el aporte fiscal directo del Estado. Además, será rediseñado, pues es necesario que la distribución de los recursos se realice con un criterio objetivo de acuerdo a la vulnerabilidad de las comunas y que se generen incentivos para que los municipios fortalezcan sus fuentes de financiamiento propias.




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jerman ruiz cardenas
28 Noviembre 2009 el 12:05 pm
El Pais debe elegir a sus gobernantes, presidente, senadores, diputados, intendentes, gobernadores, consejeros, alcaldes y concejales y que estos ejerzan un periodo de cuatro años con derecho a una reelección y luego que vengan otros la politica no es un fundo y con eso reactivamos los partidos politicos ya que hoy son verdaderas parcelas de los que estan y asi el pais no crece y los jovenes nunca tienen la posibilidad de participar.
Luis perez v.
6 Diciembre 2009 el 12:34 pm
Sr. Piñera.
Espero que si sale presidente sea capaz de descentralizar de una vez por todas este país, porque todos los comandos hablan y hablan de descentralización en especial la concertación, pero a la hora de los hechos no pasa nada. Se reparten el país como fundo, si no como se explica que un señor del Santiago sea candidato a lo que sea por el sur o norte ah? ello indica que no se cree en la capacidad de la gente de la zona. lo mismo ocurre con los cargos de confianza del presidente.
No seamos car`e palo hagamos regionalización como debe ser y no sigamos mintiendo al país.
Christian Valenzuela Jensen
11 Diciembre 2009 el 23:00 pm
Estimado Sebastián, te sugiero incorporar el término “Ordenamiento Territorial Equilibrado” en tu programa de descentralización. Establecer nucleos de asentamientos humanos bien conectados y con vocación definida en la regiones para impulsar su desarrollo. Asimismo, te sugiero que explicites la descentralización con una medida económica: cargo impositivo para las industrias que se emplazan en la RM y exenciones para aquellas que lo hagan en regiones, sobretodo para las más despobladas.
Pancho
7 Enero 2010 el 23:49 pm
Sr Piñera, me gustaría ver en su programa una oferta concreta de desentralización. Donde las empresas sean incentivadas a establecerse en Regiones, porque también existe el capital humano capaz. Trabajando en conjunto con las empresas es posible que las universidades e institutos formen profesionales y técnicos con la misma calidad de las grandes universidades de Santiago (no nos extrañemos que los mejores puntajes de la PSU prefieran la capital, si es obvio que los mejores profesores tambien estan por allá). Actualmente Santiago tiene 6 millones de habitantes, con las políticas de desentralización actuales, no nos extrañemos que pronto llegarán a los 9 o 10 millones…
Rodrigo
16 Enero 2010 el 23:34 pm
Sr Piñera: Soy de Concepción y deseo que UD pueda llevar por fin a cabo la ansiada descentralización, ya que los que tenemos el orgullo de ser “provincianos” trabajamos duro día a día para que el país completo sea cada día más grande y no para que todos los adelantos y mayoría de los presupuestos e inversiones se las engulla Santiago. Hasta cuándo auspiciamos los 16 millones de chilenos ese monstruo que crece sin control llamado Santiago? Es un incentivo perverso para los jóvenes de regiones que los máximos adelantos, obras públicas, etc; se los lleve la capital, ya que con esto lo único que hacemos es incentivar al que no tiene trabajo o quiere estudiar que se vaya a la “Capital”, porque según el ideario popular, allá hay más oportunidades, modernidad y trabajo, idea que se enquistó en la gente a partir de los años 60’s. Debería haber impuestos más caros en Santiago para desincentivar que la gente se siga yendo hacia la capital o para que emigre desde ella hacia las regiones.
Lo digo con todas sus letras: No me interesa el Transantiago, pero sí sus inversiones multimillonarias que no sirven para nada a los que no vivimos en Santiago, las carreteras concesionadas urbanas, las extensiones del Metro, etc. En suma, un barril sin fondo.
Estoy aburrido que todas las obras que se van a realizar en regiones son “recortadas” o decididas por Santiago y que sus más enconados defensores y mentores sean precisamente provincianos emigrados o sus hijos.
Evidentemente que nuestra capital debe tener todos los modernismos que se merece como cara visible hacia extranjero, pero la inversión y desarrollo debe ser exactamente proporcional a la cantidad de habitantes en cada ciudad y rincón de todo Chile.
Las capitales regionales también nos merecemos “Metros”, “Transantiagos”, tranvías y ferrocarriles de buen nivel, carreteras urbanas concesionadas, hospitales, etc.
Los penquistas siempre hemos mirado con recelo a Santiago porque lo absorbe todo, por lo que ya está bueno que seamos más equitativos con los 16 millones de chilenos que hacemos patria desde Visviri hasta el Polo Sur.
Me encantaría saber cuál es su programa para poblar las “Fronteras Interiores”, ya que en pleno Siglo XXI todavía tenemos territorios con poblacíon muy escasa y que siempre serán apetecidos por otros países. Ejemplo: Ushuaia (ARG), 29.452 hab, crecimiento 1980-1991 de 167%, que cuenta con importantes rebajas de impuestos y fomento fiscal versus Puerto Williams (RCH), 2.262 hab; Rio Grande (ARG), 37.971 hab, crecimiento 1980-1991 de 187,4% versus Porvenir (RCH), 5.425 hab, ambas comparaciones en la Tierra del Fuego, etc. Los casos son muchos más y sería lato describirlos uno por uno.
La Concertación no hizo nada al respecto en cada uno de los temas que enuncio, así que los chilenos esperamos expectantes que hará su futuro gobierno.
Saludos.
ximena delgado aros
18 Enero 2010 el 17:38 pm
Sr. Piñera yo vote por Ud, espero que cumpla todos lo compromisos que Ud dijo ya que en estos momentos, los sueldos estan muy bajos, y no alcanza para nada, me gustaria que fuera para todos iguales, yo trabajo en Notaria y lo que trabajamos con sueldo apenas no alcanza para vivir ya que se nos va en remedios, y alimentacion, y todo lo basico que uno requiere, asi que le pido por favor que regule los sueldos de notaria, ya que las jefas de registro sacan demasiado sueldo y lo que trabajamos a sueldo nos dan el minimo les agradesco de ante mano
ROLANDO HOYOS, HIJO
18 Enero 2010 el 21:33 pm
SEÑOR PRESIDENTE ELECTO:
A PRINCIPIOS DE 2006, EN LOS INICIOS DEL GOBIERNO DE BACHELET, SE LLEVÓ A LA MONEDA EL PROYECTO DE CREAR “(XVIª)LA REGIÓN EL LOA”, QUE INDEPENDIZA A LAS PROVINCIAS DE CALAMA Y DE TOCOPILLA DE LA CENTRALIZACIÓN DE ANTOFAGASTA. ESPERAMOS QUE SE HAGA REALIDAD ESTA DEMANDA CIUDADANA, EN QUE NOS VEMOS POSTERGADOS DE LA TOTAL MODERNIDAD. ANTOFAGASTA COMO COMUNA JUNTO A TALTAL PUEDEN CREAR DOS PROVINCIAS Y ELLOS SER LA REGIÓN DE ANTOFAGASTA. HAY UNA LEY DE CREAR RACIONALMENTE NUEVAS REGIONES.
ES DE ESPERAR QUE SE CREE ESTA REGIÓN QUE QUEDÓ PENDIENTE EN EL GOBIERNO DE LA PRIMERA MUJER PRESIDENTA DE CHILE.
Juan Luis Garcia-Huidobro V.
19 Enero 2010 el 16:08 pm
Sr presidente o encargado:
Todo el desarrollo de la humanidad como se entiende actualmente es en base al detrimento o alteracion del medio ambiente por lo tanto para subsanar este problema y ademas el de regionalizar el pais es necesario que las empresas tributen directamente en las zonas donde obtienen sus recursos naturales para ser productivas,eficientes y exitosas.
El slogan deberia ser donde contaminas pagas.
Atte.
alfredo rojas
19 Enero 2010 el 20:58 pm
Trabajo en una empresa de telecomunicaciones, se le presta servicios a otros paises de latinoameria, de informatica, esta tipo de empresa no es necesario que se encuentre en santiago, demas puede prestar este servicio encualquier region de pais, ojala lean esto y hagan un incentivo para que estas empresa para asi desentralizar santiago y ayudar a las regiones con mas empleo.
jose
20 Enero 2010 el 16:50 pm
SOLUCION PARA LA DESCENTRALIZACION: CONSTITUCION FEDERAL, FEDERALIZACION, Y MENOS IMPUESTOS PARA LAS PERSONAS PERO POR SOBRE TODOS PARA LA INDUSTRIA EN LAS REGIONES EXTREMAS
jose
20 Enero 2010 el 16:56 pm
NO A LA MUNICIPALIZACION, ESTO HARA DEL PAIS UN PAIS DEMASIADO DESCENTRALIZADO Y CON DEMASIADA BUROCRACIA, ESTO HECHO A PERDER LA EDUCACION EN CHILE. EL TERMINO MEDIO ES EL MEJOR DONDE EL MAYOR PODER ESTE EN EL GOBIERNO REGIONAL, CON SUS PROPIOS CONGRESOS REGIONALES, Y INTENDENTES ELEGIDOS POR ELECCION. SI A LA UNIFICACION DE SANTIAGO, EN DONDE HAYA UNA MUNICIPALIDAD QUE ESTE DIVIDIDA EN “COMUNIDADES O DISTRITOS” (POR LO QUE LA MUNICIPALIDAD DEL GRAN SANTIAGO TENDRA EL DISTRITO DE PUENTE ALTO, LA REINA O LO PRADO, ETC) EN DONDE SE REPARTA EQUITATIVAMENTE LOS BIENES POR LA CIUDAD.
Raimundo
20 Enero 2010 el 21:56 pm
¿Y cuáles serían los parámetros objetivos para destinar recursos a los FNRD?
¿Se podría incorporar como parámetro el IVA de la facturación de las empresas y sus filiales extractivas, productivas y de servicios que tributan no donde trabajan sino de donde está su casa matriz?…Santiago…¡Pucha que cambiaría el mapa!
Saludos, felicitaciones y a cambiar Chile
Raimundo
Francesca
20 Enero 2010 el 22:13 pm
Bien acá estamos, y ahoira que? Reci8bieste mi primer derecho a voto en hile en los inicios de la democracia. quien nos va a proteger y como de los que se creen lo maximo porque aún en este siglo en mi comuna San Vicente de Tagua Tagua se cree en los señores de Horca y cuchillo de manera figurada, porque somos la unica comuna atendida por su propia dueña y no te opongas o pasaras lo peor, estuvo en la Comuna y cual fue la realidad que le mostraron? las plantitas y el centro , bueno sería un contacto pero por favor escuche a los de RN e independientes también los hay no todos somos borregos, para no pagar las consecuencias y con muy buena memoria
Álvaro
22 Enero 2010 el 12:58 pm
Estimados chilenos,
desde España les quiero dar un consejo: si van a descentralizar el país asegúrense de que los gobiernos regionales que surjan de dicho proceso (aquí les llamamos gobiernos autonómicos) sean fieles a la República y a sus Instituciones. No es este, el de descentralizar el país, un proceso sencillo. Aquí en España algunos gobiernos autonómicos se han vuelto en auténticos lastres para el desarrollo económico y social, especialmente en aquellas comunidades donde han gobernado los partidos nacionalistas-independentistas. Si bien ustedes no pueden tener ese problema, el de los separatistas, por sus circunstancias históricas, sí les aseguro que si no fijan unos límites competenciales claros y bien definidos se exponen a un riesgo que aquí ya padecemos: el desequilibrio regional y la fragmentación social, así como la ruina económica. En España los gobiernos autonómicos rapiñan cada vez más y más recursos, agravando el estado general del país, y no parece que haya voluntad política para pararlo. Recuerden esto el día que emprendan la descentralización. Si su país, un gran país por cierto, no fija unos máximos INSUPERABLES de competencias correrán el riesgo de que la financiación de sus regiones se convierta en una auténtica reunión de piratas.
Un saludo y enhorabuena por el cambio político que han efectuado. Ojalá les sea beneficioso a todos.
Edwin Butikofer H
22 Enero 2010 el 23:20 pm
Estimado Sebastian:
Descentralizar es una necesidad de alto impacto, la analizare desde el punto de las oportunidades, para muchos chilenos del norte o sur es un iman la capital, segun alguna informacion informal cerca de 250.000 personas anualmente emigran hacia santiago, sin embargo, los muchos que no poseen, calificacion ingresan al mundo de la marginalidad y condiciones dificiles, debemos impulsar de una vez por todas la regionalizacion, en mi octava region tenemos la posicion geografico, logistica, instalada que debe ser mejorada, el corredor bioceanico debe ser la prioridad para esta gran region, tenemos paso Pichachen a 95 Km aprox con Argentina una oportunidad unica.
Edwin Butikofer H
22 Enero 2010 el 23:29 pm
Continuacion:
Un corredor bioceanico nos trae un sin numero de oportunidades para la instalacion de servicios, infraestrura, intercambio comercial, potencial oportunidades para nuestra region, por la ubicacion geografica para el ingreso al sur de america e ingresar a un mercado de muchos millones al intercambiar vienes, logistica, capacidad portuaria, trabajo en definitiva.
Continuando con la descentralizacion en necesario poder estudiar con seriedad la posibilidad de un puerto a la altura de Temuco costa, para la salida de gran parte de la exportacion forestal de nuestro pias.
Juan Carlos Rothkegel Sanhueza
27 Enero 2010 el 12:26 pm
A raiz de las politicas de descentralización que aplicara el gobierno , envio mi modesto analisis de los beneficios de la descentralización, para el progreso y crecimiento del pais, que espero les sirva.
¿Centralización o Descentralización, para mantener modelo Democrático?
Este planteamiento tiene por objeto, entrar en el análisis de una problemática muy discutida en el Chile de hoy. He querido analizar desde una postura crítica el fenómeno de centralismo (y como contraparte, el de la descentralización) que marca a Chile y en todo el desarrollo de su historia, según la evidencia, desde el instante mismo del Descubrimiento y Conquista. La preocupación por este tema deriva por la constatación del hecho que en las últimas décadas las desigualdades regionales en variados aspectos, no solo no han presentado signos de retroceso, sino que en muchos casos, han mostrado claros signos de agravamiento. Tal es el caso, precisamente, de los procesos de concentración espacial tanto demográfica, económica, política como social. Todo lo anterior en el marco de una persistencia de significativas disparidades regionales; lo que también se observa en las comunas, respecto de la región y las ciudades principales.
La centralización, justificada por cierto en algunas épocas, también ha significado un grado de resentimiento de la población, tanto de quienes se sienten postergados por un marcado apoyo a zonas geográficas más relacionadas con el poder central; como así también por esas mismas zonas que se han transformado en gigantes que van perdiendo, en pos del desarrollo económico, grados de humanidad. Los unos y los otros en definitiva se ven perjudicados. Se ha argumentado que para “salvar a Santiago” hay que desarrollar las regiones; es decir, el centralismo también ahoga a quienes superficialmente pareciera que son los más beneficiados.
Para abordar la problemática de la centralización y descentralización en Chile, es necesario examinar lo que ha sido en el desarrollo de la historia la relación del Estado con el ciudadano. La descentralización, en oposición a la centralización, supone grados elevados de libertad del individuo. La libertad del hombre es una fuerza latente que se manifiesta en la medida que los espacios sociales y económicos se orientan considerando esta condición humana. Aunque resulta una obviedad lo indicado, en muchos pasajes de nuestra historia no se ha generado un marco de pensamiento político-económico que de cuenta de una fe en el libre albedrío, de la autogestión del individuo; y que, por lo tanto den base a un modelo que entregue más autonomía a la persona en la creación de proyectos de vida.
Desde los orígenes de la historia republicana, esta libertad ha sido restringida en virtud de las prioridades de los grupos dominantes, sean estos el Gobierno de turno, partidos políticos de la más variada tendencia, la iglesia, el empresariado, gremios, sindicatos, etc.
El retorno a la democracia (1990) marca el comienzo del proceso descentralizador propiamente tal, el cual está íntimamente relacionado con la transición o paso desde un sistema autoritario a uno democrático.
El rol de la sociedad política y civil es clave para el avance de la descentralización. En esta línea, el surgimiento de organizaciones tales como la Corporación para la Regionalización del Bio-Bío (CORBIOBIO) la Corporación para la Regionalización de Chile (CORCHILE) la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) la Asociación Nacional de Consejeros Regionales y el Consejo Nacional por la Regionalización y Descentralización de Chile (CONAREDE) nutrió al país de organizaciones preocupadas por las legítimas demandas territoriales.
La fuerza, coherencia y representatividad de las acciones y demandas de éstas y otras organizaciones de representación política y social serán un factor determinante en la menor o mayor velocidad que el proceso de descentralización alcance en los próximos años.
La descentralización se ha transformado en los últimos años en una reivindicación de la libertad que la sociedad chilena requiere, particularmente las regiones o provincias, de tal forma que se reduzcan los niveles de desigualdad en términos del desarrollo económico. Aunque algunos ven la descentralización como un fin en sí mismo, poniendo énfasis en su concepción política y en el derecho del hombre a la autodeterminación, para otros ésta no constituye tal, sino más bien un medio para la consecución de objetivos centrales en el campo económico, social, político-administrativo y ambiental, puesto que existen condicionantes estructurales que superan los logros que puedan alcanzarse con la sola redistribución territorial del poder.
El proceso de descentralización, propende lograr una mayor correlación entre modernización y complementariedad de las instituciones con los factores y los agentes económicos, sociales, políticos y culturales, constituyendo así la base y un factor para un proceso que tienda a un desarrollo más integral.
La descentralización se concibe como un proceso eminentemente político, donde lo que se juega es la división territorial equilibrada de un sistema de toma de decisiones preexistente.
En consecuencia, la descentralización es por sobre todo un proceso que profundiza la democracia. El desarrollo de la democracia moderna está ligado a la vigorización de las instancias subnacionales, incrementando y consolidando las libertades y derechos políticos de la ciudadanía, como también el de las instituciones representativas; permite la progresiva incorporación de los sectores excluidos y marginados a las instituciones representativas locales y, a la vez, mayor participación y control ciudadano en el accionar de las administraciones territoriales.
En otro aspecto, la descentralización se concibe como un mecanismo que contribuye a la modernización del Estado, principalmente por la reducción de las distancias entre la toma de decisiones y los ciudadanos, ampliando la prestación de servicios básicos que mejoren las condiciones de vida de la comunidad.
Sin embargo, la descentralización -como proceso- que va en la dirección correcta de transferir en forma creciente poder de decisión a las distintas instancias territoriales, no garantiza por sí sola el objetivo último de mejorar el bienestar y el nivel de vida de las personas en esos territorios.
Lo que se persigue al descentralizar no es el desarrollo o crecimiento económico de carácter tecnocrático; ya que éste es insuficiente y, por tanto, en el proceso de descentralización lo que se busca es un buen funcionamiento del Estado y sus instituciones, lo cual depende de la gobernabilidad de la sociedad en su conjunto y ésta, a su vez, de las relaciones del Estado con la economía, la cultura cívica y los diversos actores políticos, económicos y sociales de cada territorio.
Este proceso, a la vez, debe mejorar las prestaciones del Estado y cautelar que los derechos de los ciudadanos sean atendidos por la instancia que corresponda, aplicándose los principios de subsidiariedad y de solidaridad entre ellas. Así, la descentralización representa la puesta en práctica del principio político de la subsidiariedad, ligado también al principio ético de la solidaridad.
Descentralización significa mayor participación de la ciudadanía en el desarrollo estatal, sociocultural y económico de un país. Por ello, constituye la base para una democracia verdadera y duradera, siendo al mismo tiempo la escuela donde el individuo, dentro de su entorno, puede aprender de manera natural el comportamiento democrático. Descentralización significa para el individuo más libertad, responsabilidad, autorrealización e integración a la sociedad, la que se fortalece con la participación voluntaria de la ciudadanía en todas las áreas. Democracia significa que desde el punto de vista social somos responsables el uno del otro. Si esta responsabilidad mutua desaparece, los hombres se encuentran solos. Si el Estado abandona su responsabilidad, entonces el individuo pierde la esperanza, el Estado democratico pierde credibilidad y la demagogica llamada del hombre fuerte, que todo promete se hace cada vez mas fuerte.
Una democracia creciente, participativa y gobernante, debiera ser un buen antidoto contra la inseguridad economica y social. Pero ello supone una visión del desarrollo, donde libertad y crecimiento económico, se entrelacen en forma diferente, un desarrollo que sea un proceso de ampliación de las capacidades y libertades de las personas.
La descentralización, como se ha visto, corresponde a la estructura natural de la sociedad. En Chile por el contrario, en el transcurso de los procesos sociales, las estructuras más grandes y complejas han tendido a hacer depender de ellas a las más pequeñas, mientras éstas, por su parte, tratan de delegar responsabilidad en las más grandes, lo que en ambos casos lleva a una mayor centralización, ya que la consecución del bien común se estaría planteando de una manera inoperante, es decir, de arriba hacia abajo; debiendo ser de abajo hacia arriba, considerando que se debe entregar al hombre la capacidad de aportar al bien común, desde su particularidad. Así se obtienen situaciones que se han eternizado desde el nacimiento mismo de la nación, como es la visión centralista del Padre-Estado que todo lo determina y soluciona, limitando con ello gravemente la libertad del individuo. El esquema descentralizado obliga al hombre a “crearse” su propio sustento, en el más amplio sentido del concepto. El que no puede alimentarse no puede ser libre por lo que el Estado tiene que protegerlo, creando con ello un circulo vicioso dificil de romper.
En países como Chile, la democracia se ha impuesto con el paso del tiempo, sobre distintas formas de gobierno, siendo sus principios básicos la libertad y la igualdad. La democracia muestra una sorprendente resistencia frente a los déficit económicos y sociales, logrando abandonar el modelo económico centralizado, reemplazado por uno de economía de mercado, abierto a los mercados mundiales, es decir un modelo competitivo, denominado liberal, y que ha causado, después de los años 90 un marcado cambio social. Así, los oligopolios cercanos al Estado, dejan cada vez mas paso a las empresas orientadas hacia la competencia.
Resumiendo, la descentralización supone al individuo como ser social autónomo, por cierto no autárquico. El hombre para ser autónomo, supone que su bien máximo es la libertad, siendo el principio más universal de moralidad. No se pueden separar los criterios morales y políticos de las conductas económicas. En este mundo de complejidad creciente, la libertad, el pluralismo y la flexibilidad, se vuelven cualidades indispensables, por lo que el pluralismo, es el único mecanismo efectivo para reconciliar las cosas controversiales que se encuentran en la sociedad moderna: conflictos entre aquellos que buscan una mayor libertad política y de mercado y aquellos que buscan una mayor eficiencia industrial y crecimiento económico y aquellos que buscan una más elevada calidad de vida, siendo este enfoque el que puede ofrecer un marco apropiado de funcionamiento para un modelo democrático.
La economía de libre mercado es una condición para la vida democrática. La profundización de la democracia permite el desarrollo económico a escala humana. Una práctica democrática más directa y participativa que estimule las propuestas y soluciones creativas que, surgiendo desde abajo hacia arriba, deben resultar coincidentes con las aspiraciones, ilusiones y deseos de cada persona. El desarrollo a escala humana se construye a partir del protagonismo real, verdadero de cada persona. En consecuencia se debe privilegiar toda diversidad cultural, étnica, igual que la autonomía de los espacios territoriales en que cada persona sea y se sienta protagonista. Rescatando una identidad que en ocasiones pareciera que deambula sin arraigo, y que la globalización, necesaria y oportuna por cierto, podría socavar aún más.
Lo anterior pone en juego un concepto de participación sustantiva como un modo real de ejercicio de la ciudadanía, lo cual debe ser también articulado con una concepción de desarrollo local en que los actores sean agentes reales y efectivos del desarrollo, ya que estos como sujetos activos de ciudadanía deben liderar la construcción de identidades y proyectos locales, que permitan que la descentralización logre objetivos de progreso social.
Sólo una economía social de mercado permite estimular en cada persona la capacidad generadora de riqueza. Siendo los sistemas económicos basados en este modelo, los que obtienen un desarrollo económico y un bienestar social muy superiores a los colectivismos planificados por la burocracia estatal.
El mercado, de manera espontanea, es capaz de coordinar con eficacia la informacion emanada de los individuos, creando asi un orden economico, social y politico.
La libertad de mercado es un requisito del crecimiento de la economia, y que éste trae consigo,la ampliacion de la libertad del hombre a todos los ambitos de la vida.
Visto así, la descentralización es una reforma filosófica, cultural e instrumental respecto a estrategias de desarrollo, que es necesario ir evaluando y readecuando en función de los objetivos que se van planteando las sociedades.
Históricamente, la descentralización corresponde a un proceso de adecuación de la gestión pública a un nuevo modelo, producto de la globalización, que aún se encuentra en construcción.
A los objetivos fundamentales perseguidos por este nuevo trato del Estado frente al individuo, de mejorar las condiciones de vida de la población, lograr una mayor equidad territorial y social y concitar una participación ciudadana constructiva, todo ello con una mayor eficiencia en la gestión pública, se añade ahora el de adecuarse a una economía global en que se requiere condiciones de competitividad no solamente a nivel de indicadores agregados de país; sino también de las regiones como agentes económicos insertos en la economía global; ya que contemporáneamente también compiten territorios. Más aún, luego que en las últimas décadas se tomara una decidida determinación de integración de la economía chilena al mundo. Esto último se ha profundizado de manera drástica con la incorporación de Chile a los más variados mercados a través de acuerdos de libre comercio.
De lo anterior se concluye que la descentralización es una necesidad, ya no sólo desde el punto de vista de reivindicaciones regionales; sino que obedece a una necesaria nueva estructura de competencia en la economía mundial.
Incluso es posible verificar la existencia de movimientos informales que propenden a una visión más positiva de la descentralización. El mismo fenómeno de la globalización hace pasar por alto muchas de las estructuras fuertemente centralizadas; ejemplo de ello son las tecnologías de la información las que permiten una comunicación más horizontal entre individuos. Otro elemento, quizás uno de los más decidores, es la creciente vocación emprendedora que se manifiesta en un porcentaje no menor de la población. La libertad de emprender se está consolidando en la medida que la discriminación cede paso a un reconocimiento del potencial de la persona y la región en la cual se inserta.
De acuerdo a lo planteado resulta evidente acelerar el ritmo de avance hacia la descentralización efectiva, ya que permitiría no solamente estimular y facilitar la participación ciudadana, sino lograr una relación virtuosa entre desarrollo de la ciudadanía, eficiencia del gasto publico y equidad.
Además, el orientar la descentralización política hacia el desarrollo territorial, podría contribuir tanto a generar significativos avances en eficiencia global y competitividad como a aumentar la cohesión social y facilitar el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos.
Finalmente, dado que todo el proceso descentralizador es cruzado por la discusión política; en donde además está en juego una concesión de cuotas de poder de parte de los mismos legisladores, para que a partir del reconocimiento de la libertad del individuo; se hace más necesario que nunca postergar los intereses personales y corporativos de los entes gobernantes, en beneficio del bien común. Ya que tal como lo indicara Aristóteles, la sociedad justifica su existencia en la medida que logre el bien común más alto de sus miembros, es decir la vida virtuosa. Lo que para ello el individuo debe expresar su libertad, para lo cual ésta sólo se verificará en un esquema descentralizado.
La política debería dejar atrás el comportamiento degradante que ha tomado en ocasiones, y acercarse a sus principios filosóficos fundacionales, de tal forma que, al elevar el nivel de la política, se debe esperar alcanzar el bien común, para lo cual la descentralización es la vía no tan sólo más adecuada; sino la única que contiene las condiciones para alcanzarlo.
Juan Carlos Rothkegel S.
Ingeniero Comercial
Juan Carlos Rothkegel Sanhueza
27 Enero 2010 el 12:28 pm
En materia de descentralización, les envio mi analisis en relación al tema
¿Centralización o Descentralización, para mantener modelo Democrático?
Este planteamiento tiene por objeto, entrar en el análisis de una problemática muy discutida en el Chile de hoy. He querido analizar desde una postura crítica el fenómeno de centralismo (y como contraparte, el de la descentralización) que marca a Chile y en todo el desarrollo de su historia, según la evidencia, desde el instante mismo del Descubrimiento y Conquista. La preocupación por este tema deriva por la constatación del hecho que en las últimas décadas las desigualdades regionales en variados aspectos, no solo no han presentado signos de retroceso, sino que en muchos casos, han mostrado claros signos de agravamiento. Tal es el caso, precisamente, de los procesos de concentración espacial tanto demográfica, económica, política como social. Todo lo anterior en el marco de una persistencia de significativas disparidades regionales; lo que también se observa en las comunas, respecto de la región y las ciudades principales.
La centralización, justificada por cierto en algunas épocas, también ha significado un grado de resentimiento de la población, tanto de quienes se sienten postergados por un marcado apoyo a zonas geográficas más relacionadas con el poder central; como así también por esas mismas zonas que se han transformado en gigantes que van perdiendo, en pos del desarrollo económico, grados de humanidad. Los unos y los otros en definitiva se ven perjudicados. Se ha argumentado que para “salvar a Santiago” hay que desarrollar las regiones; es decir, el centralismo también ahoga a quienes superficialmente pareciera que son los más beneficiados.
Para abordar la problemática de la centralización y descentralización en Chile, es necesario examinar lo que ha sido en el desarrollo de la historia la relación del Estado con el ciudadano. La descentralización, en oposición a la centralización, supone grados elevados de libertad del individuo. La libertad del hombre es una fuerza latente que se manifiesta en la medida que los espacios sociales y económicos se orientan considerando esta condición humana. Aunque resulta una obviedad lo indicado, en muchos pasajes de nuestra historia no se ha generado un marco de pensamiento político-económico que de cuenta de una fe en el libre albedrío, de la autogestión del individuo; y que, por lo tanto den base a un modelo que entregue más autonomía a la persona en la creación de proyectos de vida.
Desde los orígenes de la historia republicana, esta libertad ha sido restringida en virtud de las prioridades de los grupos dominantes, sean estos el Gobierno de turno, partidos políticos de la más variada tendencia, la iglesia, el empresariado, gremios, sindicatos, etc.
El retorno a la democracia (1990) marca el comienzo del proceso descentralizador propiamente tal, el cual está íntimamente relacionado con la transición o paso desde un sistema autoritario a uno democrático.
El rol de la sociedad política y civil es clave para el avance de la descentralización. En esta línea, el surgimiento de organizaciones tales como la Corporación para la Regionalización del Bio-Bío (CORBIOBIO) la Corporación para la Regionalización de Chile (CORCHILE) la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) la Asociación Nacional de Consejeros Regionales y el Consejo Nacional por la Regionalización y Descentralización de Chile (CONAREDE) nutrió al país de organizaciones preocupadas por las legítimas demandas territoriales.
La fuerza, coherencia y representatividad de las acciones y demandas de éstas y otras organizaciones de representación política y social serán un factor determinante en la menor o mayor velocidad que el proceso de descentralización alcance en los próximos años.
La descentralización se ha transformado en los últimos años en una reivindicación de la libertad que la sociedad chilena requiere, particularmente las regiones o provincias, de tal forma que se reduzcan los niveles de desigualdad en términos del desarrollo económico. Aunque algunos ven la descentralización como un fin en sí mismo, poniendo énfasis en su concepción política y en el derecho del hombre a la autodeterminación, para otros ésta no constituye tal, sino más bien un medio para la consecución de objetivos centrales en el campo económico, social, político-administrativo y ambiental, puesto que existen condicionantes estructurales que superan los logros que puedan alcanzarse con la sola redistribución territorial del poder.
El proceso de descentralización, propende lograr una mayor correlación entre modernización y complementariedad de las instituciones con los factores y los agentes económicos, sociales, políticos y culturales, constituyendo así la base y un factor para un proceso que tienda a un desarrollo más integral.
La descentralización se concibe como un proceso eminentemente político, donde lo que se juega es la división territorial equilibrada de un sistema de toma de decisiones preexistente.
En consecuencia, la descentralización es por sobre todo un proceso que profundiza la democracia. El desarrollo de la democracia moderna está ligado a la vigorización de las instancias subnacionales, incrementando y consolidando las libertades y derechos políticos de la ciudadanía, como también el de las instituciones representativas; permite la progresiva incorporación de los sectores excluidos y marginados a las instituciones representativas locales y, a la vez, mayor participación y control ciudadano en el accionar de las administraciones territoriales.
En otro aspecto, la descentralización se concibe como un mecanismo que contribuye a la modernización del Estado, principalmente por la reducción de las distancias entre la toma de decisiones y los ciudadanos, ampliando la prestación de servicios básicos que mejoren las condiciones de vida de la comunidad.
Sin embargo, la descentralización -como proceso- que va en la dirección correcta de transferir en forma creciente poder de decisión a las distintas instancias territoriales, no garantiza por sí sola el objetivo último de mejorar el bienestar y el nivel de vida de las personas en esos territorios.
Lo que se persigue al descentralizar no es el desarrollo o crecimiento económico de carácter tecnocrático; ya que éste es insuficiente y, por tanto, en el proceso de descentralización lo que se busca es un buen funcionamiento del Estado y sus instituciones, lo cual depende de la gobernabilidad de la sociedad en su conjunto y ésta, a su vez, de las relaciones del Estado con la economía, la cultura cívica y los diversos actores políticos, económicos y sociales de cada territorio.
Este proceso, a la vez, debe mejorar las prestaciones del Estado y cautelar que los derechos de los ciudadanos sean atendidos por la instancia que corresponda, aplicándose los principios de subsidiariedad y de solidaridad entre ellas. Así, la descentralización representa la puesta en práctica del principio político de la subsidiariedad, ligado también al principio ético de la solidaridad.
Descentralización significa mayor participación de la ciudadanía en el desarrollo estatal, sociocultural y económico de un país. Por ello, constituye la base para una democracia verdadera y duradera, siendo al mismo tiempo la escuela donde el individuo, dentro de su entorno, puede aprender de manera natural el comportamiento democrático. Descentralización significa para el individuo más libertad, responsabilidad, autorrealización e integración a la sociedad, la que se fortalece con la participación voluntaria de la ciudadanía en todas las áreas. Democracia significa que desde el punto de vista social somos responsables el uno del otro. Si esta responsabilidad mutua desaparece, los hombres se encuentran solos. Si el Estado abandona su responsabilidad, entonces el individuo pierde la esperanza, el Estado democratico pierde credibilidad y la demagogica llamada del hombre fuerte, que todo promete se hace cada vez mas fuerte.
Una democracia creciente, participativa y gobernante, debiera ser un buen antidoto contra la inseguridad economica y social. Pero ello supone una visión del desarrollo, donde libertad y crecimiento económico, se entrelacen en forma diferente, un desarrollo que sea un proceso de ampliación de las capacidades y libertades de las personas.
La descentralización, como se ha visto, corresponde a la estructura natural de la sociedad. En Chile por el contrario, en el transcurso de los procesos sociales, las estructuras más grandes y complejas han tendido a hacer depender de ellas a las más pequeñas, mientras éstas, por su parte, tratan de delegar responsabilidad en las más grandes, lo que en ambos casos lleva a una mayor centralización, ya que la consecución del bien común se estaría planteando de una manera inoperante, es decir, de arriba hacia abajo; debiendo ser de abajo hacia arriba, considerando que se debe entregar al hombre la capacidad de aportar al bien común, desde su particularidad. Así se obtienen situaciones que se han eternizado desde el nacimiento mismo de la nación, como es la visión centralista del Padre-Estado que todo lo determina y soluciona, limitando con ello gravemente la libertad del individuo. El esquema descentralizado obliga al hombre a “crearse” su propio sustento, en el más amplio sentido del concepto. El que no puede alimentarse no puede ser libre por lo que el Estado tiene que protegerlo, creando con ello un circulo vicioso dificil de romper.
En países como Chile, la democracia se ha impuesto con el paso del tiempo, sobre distintas formas de gobierno, siendo sus principios básicos la libertad y la igualdad. La democracia muestra una sorprendente resistencia frente a los déficit económicos y sociales, logrando abandonar el modelo económico centralizado, reemplazado por uno de economía de mercado, abierto a los mercados mundiales, es decir un modelo competitivo, denominado liberal, y que ha causado, después de los años 90 un marcado cambio social. Así, los oligopolios cercanos al Estado, dejan cada vez mas paso a las empresas orientadas hacia la competencia.
Resumiendo, la descentralización supone al individuo como ser social autónomo, por cierto no autárquico. El hombre para ser autónomo, supone que su bien máximo es la libertad, siendo el principio más universal de moralidad. No se pueden separar los criterios morales y políticos de las conductas económicas. En este mundo de complejidad creciente, la libertad, el pluralismo y la flexibilidad, se vuelven cualidades indispensables, por lo que el pluralismo, es el único mecanismo efectivo para reconciliar las cosas controversiales que se encuentran en la sociedad moderna: conflictos entre aquellos que buscan una mayor libertad política y de mercado y aquellos que buscan una mayor eficiencia industrial y crecimiento económico y aquellos que buscan una más elevada calidad de vida, siendo este enfoque el que puede ofrecer un marco apropiado de funcionamiento para un modelo democrático.
La economía de libre mercado es una condición para la vida democrática. La profundización de la democracia permite el desarrollo económico a escala humana. Una práctica democrática más directa y participativa que estimule las propuestas y soluciones creativas que, surgiendo desde abajo hacia arriba, deben resultar coincidentes con las aspiraciones, ilusiones y deseos de cada persona. El desarrollo a escala humana se construye a partir del protagonismo real, verdadero de cada persona. En consecuencia se debe privilegiar toda diversidad cultural, étnica, igual que la autonomía de los espacios territoriales en que cada persona sea y se sienta protagonista. Rescatando una identidad que en ocasiones pareciera que deambula sin arraigo, y que la globalización, necesaria y oportuna por cierto, podría socavar aún más.
Lo anterior pone en juego un concepto de participación sustantiva como un modo real de ejercicio de la ciudadanía, lo cual debe ser también articulado con una concepción de desarrollo local en que los actores sean agentes reales y efectivos del desarrollo, ya que estos como sujetos activos de ciudadanía deben liderar la construcción de identidades y proyectos locales, que permitan que la descentralización logre objetivos de progreso social.
Sólo una economía social de mercado permite estimular en cada persona la capacidad generadora de riqueza. Siendo los sistemas económicos basados en este modelo, los que obtienen un desarrollo económico y un bienestar social muy superiores a los colectivismos planificados por la burocracia estatal.
El mercado, de manera espontanea, es capaz de coordinar con eficacia la informacion emanada de los individuos, creando asi un orden economico, social y politico.
La libertad de mercado es un requisito del crecimiento de la economia, y que éste trae consigo,la ampliacion de la libertad del hombre a todos los ambitos de la vida.
Visto así, la descentralización es una reforma filosófica, cultural e instrumental respecto a estrategias de desarrollo, que es necesario ir evaluando y readecuando en función de los objetivos que se van planteando las sociedades.
Históricamente, la descentralización corresponde a un proceso de adecuación de la gestión pública a un nuevo modelo, producto de la globalización, que aún se encuentra en construcción.
A los objetivos fundamentales perseguidos por este nuevo trato del Estado frente al individuo, de mejorar las condiciones de vida de la población, lograr una mayor equidad territorial y social y concitar una participación ciudadana constructiva, todo ello con una mayor eficiencia en la gestión pública, se añade ahora el de adecuarse a una economía global en que se requiere condiciones de competitividad no solamente a nivel de indicadores agregados de país; sino también de las regiones como agentes económicos insertos en la economía global; ya que contemporáneamente también compiten territorios. Más aún, luego que en las últimas décadas se tomara una decidida determinación de integración de la economía chilena al mundo. Esto último se ha profundizado de manera drástica con la incorporación de Chile a los más variados mercados a través de acuerdos de libre comercio.
De lo anterior se concluye que la descentralización es una necesidad, ya no sólo desde el punto de vista de reivindicaciones regionales; sino que obedece a una necesaria nueva estructura de competencia en la economía mundial.
Incluso es posible verificar la existencia de movimientos informales que propenden a una visión más positiva de la descentralización. El mismo fenómeno de la globalización hace pasar por alto muchas de las estructuras fuertemente centralizadas; ejemplo de ello son las tecnologías de la información las que permiten una comunicación más horizontal entre individuos. Otro elemento, quizás uno de los más decidores, es la creciente vocación emprendedora que se manifiesta en un porcentaje no menor de la población. La libertad de emprender se está consolidando en la medida que la discriminación cede paso a un reconocimiento del potencial de la persona y la región en la cual se inserta.
De acuerdo a lo planteado resulta evidente acelerar el ritmo de avance hacia la descentralización efectiva, ya que permitiría no solamente estimular y facilitar la participación ciudadana, sino lograr una relación virtuosa entre desarrollo de la ciudadanía, eficiencia del gasto publico y equidad.
Además, el orientar la descentralización política hacia el desarrollo territorial, podría contribuir tanto a generar significativos avances en eficiencia global y competitividad como a aumentar la cohesión social y facilitar el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos.
Finalmente, dado que todo el proceso descentralizador es cruzado por la discusión política; en donde además está en juego una concesión de cuotas de poder de parte de los mismos legisladores, para que a partir del reconocimiento de la libertad del individuo; se hace más necesario que nunca postergar los intereses personales y corporativos de los entes gobernantes, en beneficio del bien común. Ya que tal como lo indicara Aristóteles, la sociedad justifica su existencia en la medida que logre el bien común más alto de sus miembros, es decir la vida virtuosa. Lo que para ello el individuo debe expresar su libertad, para lo cual ésta sólo se verificará en un esquema descentralizado.
La política debería dejar atrás el comportamiento degradante que ha tomado en ocasiones, y acercarse a sus principios filosóficos fundacionales, de tal forma que, al elevar el nivel de la política, se debe esperar alcanzar el bien común, para lo cual la descentralización es la vía no tan sólo más adecuada; sino la única que contiene las condiciones para alcanzarlo.
Juan Carlos Rothkegel S.
Ingeniero Comercial
Yasna
27 Enero 2010 el 17:01 pm
Leyendo estas propuestas, no he encontrado ninguna postura frente al tema de las Localidades que solicitan creación de comunas, creo que las razones de cada una deben ser importantes y van más lejos de quien esté administrando tal o cual municipalidad, es una necesidad.
Estos movimientos nacen desde la participación ciudadana.
Me interesa muchisimo cual es la postura del nuevo Presidente frente a este tema.
Eduardo
10 Febrero 2010 el 18:44 pm
Desde que salí de la universidad he visto como muchos amigos y compañeros universitarios han tomado la desición de emigrar a Santiago, buscando mayores oportunidades. Lo anterior me causa gran desilución, dado que que se pierden jovenes talentos que pueden aportar al desarrollo de la región y por su parte la capital se satura de profesionales, no pudiendo siempre cumplir con todas las expectativas. Quiero mucho a mi región y considero que es posible conseguir un desarrollo que permita igualdad de oportunidades y desarrollo a todos. Santiago no es Chile, existen regiones que poseen valiosos recursos y grandes potencialidades que no se explotan y que brindarían nuevas oportunidades a sus habitantes. Para ello es necesario plantear soluciones concretas, no sirven los PARCHES.
Tengo claro que para esto es muy necesaria la participación activa de los ciudadanos y por mi parte no pretendo ser un ente pasivo ante la realidad que vive mi ciudad. Es necesario conocer la postura de las nuevas autoridades, las soluciones que ofrecen y trabajarlas con una nueva visión, teniendo siempre en cuenta las necesidades de cada región, que obviamente son distintas entre sí a las de la capital.
Eduardo Villarroel
Ingeniero
paulo
11 Febrero 2010 el 20:07 pm
no mas empresas en la region metropolitana y las que deceen instalarse…mas impuestos!
MARIA
13 Febrero 2010 el 19:22 pm
QUERIDO SEBASTIAN : QUE DIOS TE GUIE , ACUERDATE DE LAS REGIONES , LUCHAMOAS POR TU TRINFO ,PERO QUE NO TE IMPONGAN O SUGIERAN MALOS ELEMENTOS NO QUEREMOS MALOS GOBERNADORES EN CASTRO